Infecciones respiratorias y postbióticos: ¿qué podemos aprender de la suplementación de alimentos funcionales?

Las infecciones respiratorias y gastrointestinales constituyen un considerable problema de salud pública, especialmente para niños y niñas menores en edad preescolar. Los infantes menores de cinco años son especialmente vulnerables a infecciones. Lo anterior está relacionado con la predisposición biológica por inmadurez del sistema inmunológico (1).

En este sentido, se han buscado una infinidad de estrategias terapéuticas y preventivas dirigidas a reducir la carga de enfermedad y ausentismo escolar asociado a las infecciones comunes por medio del uso de probióticos en preescolares  (2–5) y escolares (6).

Sin embargo, la credibilidad sobre los beneficios que tienen los probióticos y su seguridad ha sido un proceso largo de construir, especialmente en casos donde las intervenciones se realizan en niños y niñas menores de doce meses en los que se han reportado casos aislados de bacteremia, enterocolitis, neumonía, and meningitis (7–11). Por otro lado, se han señalado otros posibles riesgos con los postbióticos, relacionados con ciertas sepas de probióticos que pueden expresar comportamientos más virulentos, incrementando la tendencia a generar efectos citotóxicos en el intestino (12), además de la posibilidad latente de transferir genes de Resistencia antibiótica a patógenos de la microbiota intestinal (13,14). Considerando estos retos; la reducción de la carga de enfermedad por enfermedades comunes en la infancia y el hacer más seguro y confiable la administración de probióticos, se ha sugerido como alternativa el uso de probióticos inactivados(15) o postbióticos.

Los postbióticos son entonces compuestos con capacidades bioactivas que se generan durante los procesos de fermentación y que pueden conferir ciertos beneficios para la salud humana   (16,17). Los postbióticos pueden ser administrados como medicamentos, pero también pueden ser añadidos a alimentos para proveerles características más funcionales, como leche o arroz.

Los posbióticos parecen tener casi los mismos beneficios terapéuticos que los probióticos, sin los riesgos que implica la administración de microorganismos vivos, especialmente en poblaciones de alto riesgos como niños y niñas menores de cinco años (18,19).

Durante mi estancia doctoral en el Functional Foods Forum (F.F.F.) de la Universidad de Turku – Finlandia, complete el curso “Functional microorganisms: health relevance and potential technological application in products for food and pharmaceutical industry”. Como resultado de este curso desarrollé un manuscrito sobre una revisión sistemática de la literatura acerca de la efectividad del uso de postbióticos en la prevención de enfermedades comunes en menores de cinco años. La investigación fue dirigida por el Profesor Seppo Salminen, Director del FFF y se desarrolló en colaboración con la Profesora Hania Szajeska, directora del programa de pediatría de la Universidad de Varsovia y otros integrantes del F.F.F.

Como conclusión el estudio (en proceso de publicación) señaló que el uso profiláctico y terapéutico de ciertas cepas de probióticos inactivadas puede conferir beneficios importantes en menores de cinco años, dirigidos a prevenir la aparición de casos de infecciones respiratorias y gastrointestinales agudas. Esto abre la puerta al desarrollo de nuevos ensayos clínicos aleatorizados en diferentes regiones del mundo para continuar estudiando los beneficios de los probióticos y postbióticos.

Jeadran N. Malagón-Rojas M.D., estudiante doctorado Salud Pública – Universidad El Bosque

 

Referencias bibliográficas

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  2. Wang Y, Li X, Ge T, Xiao Y, Liao Y, Cui Y, et al. Probiotics for prevention and treatment of respiratory tract infections in children. Medicine (Baltimore) [Internet]. 2016 Aug 7 [cited 2019 Mar 15];95(31). Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4979858/
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